Un asador limpio no es solo por estética. También cambia el sabor, el fuego y cuánto te va a durar el equipo.
Y sí… todos hemos dicho “luego lo limpio” Hasta que la parrilla ya no perdona
La mayoría limpia el asador cuando ya no hay de otra, cuando empieza a oler raro, cuando la grasa se acumula o cuando el sabor de la carne pasada se quedó en la siguiente. No te esperes a eso.
Con el asador todavía tibio, dale una pasada con cepillo de cerdas metálicas.
El calor ayuda, y la mugre sale sin pelear.
Saca las cenizas cuando ya estén frías.

LIMPIEZA MÁS A FONDO (cada 5–8 usos)
Aquí sí toca meterle un poco más.
1. Quita la parrilla y déjala en agua caliente con jabón unos minutos.
2. Luego frótala bien (sin miedo).
3. Revisa el interior. (Si ya hay grasa pegada, ráspala con una espátula.)
4. Limpia por fuera y seca bien todo antes de guardarlo.
5. Nunca le avientes agua a un asador caliente.