Empezar no tiene por qué ser complicado
Todos hemos pasado por ahí: ese primer intento de prender el carbón que no agarra, la carne que se pasa o se queda cruda. Pero tranquilo, nadie nace siendo parrillero experto. Lo bueno es que con un poco de práctica (y un buen asador), el fuego se convierte en tu mejor aliado.
El fuego es tu base
Prende el carbón al menos 30 minutos antes de cocinar. Si usas carbón vegetal, prende rápido y da buena temperatura. Si prefieres briquetas, duran más y son perfectas para una cocción lenta.
Forma un volcán, deja un hueco al centro y mete papel con un poco de aceite o un encendedor natural. Cuando todo esté rojo intenso, es hora de empezar.
Dale su espacio a la carne
Evita llenar toda la parrilla. Deja espacio entre los cortes para que circule el aire y el fuego trabaje parejo. Y sobre todo, no la muevas a cada rato: deja que se marque bien antes de voltearla.
Usa tu asador a tu favor
Si tu asador tiene altura ajustable, úsala:
-
Parrilla baja para sellar con calor intenso.
-
Parrilla alta para cocción lenta y jugosa.
Disfruta el proceso
El asado no solo se trata de cocinar. Es el momento para relajarte, abrir una chela y disfrutar del ritual. Cada intento te hace mejor.
Y recuerda: con un Hobby Grill, cada carne asada es una nueva oportunidad para prender tu historia.